Redescubriendo el paraíso.
Kohki Toyama
Especialista en divulgación ecológica y revalorización de recursos Naturales.
greennews@tokyo.com
Cuando recibí la invitación para viajar a Colombia a realizar una serie de trabajos con algunas comunidades indígenas de la Sierra Nevada que tenían interés en mejorar sus condiciones de vida a través de un proceso de comercialización dirigido al mercado japonés, debo confesar que tuve sentimientos encontrados. Por un lado, reencontrarme con los llanos colombianos, su calor y su gente me entusiasmaba sobremanera. Por otro, era conciente de los peligros que hoy en día se viven allí debido a los grupos armados y eso la verdad era tema que uno no podía dejar de lado mas aun tratándose de gente que como nosotros realizamos trabajos para los medios de comunicación. No se trataba tampoco de arriesgar nuestra integridad por mas amor a la naturaleza que uno pueda tener.
“No hables con cualquier persona”; “Mira a todos lados”; “No comentes lo que vas a hacer a Colombia” y “Hasta será mejor que no viaje con sus documentos japoneses, viaja como peruano mejor”. Fueron algunas de las recomendaciones que recibí antes de mi partida. Nosotros, que tenemos años viajando y trabajando a favor de la concientizacion ecológica y los recursos naturales, y que dada la naturaleza de nuestro trabajo, nos habíamos topado en situaciones muy peligrosas, la verdad que nos parecía increíble imaginar situación tan surrealista en pleno siglo XXI. Sabia por supuesto que la situación era de cuidado, pero también sabia que mucho de lo que se dice por los medios de comunicación –lamentablemente-, resulta hasta cierto punto exagerado. Lo cierto es que arme mi mochila y me decidí a viajar. Previamente, eso si, había visitado la embajada colombiana en el Perú, por decir l para explicar a que iba y quien me invitaba, al menos debía estar seguro que los que me invitaban no eran miembros de algunos de los grupos armados para secuestrarme. Vaya psicosis no?. Aprovecho estas líneas para agradecer todo el poyo dispensado por los funcionarios de la embajada, siempre dispuestos, siempre atentos, siempre preocupados.
Ya en el avión conversando con algunos extranjeros que viajan regularmente a Colombia por distintos motivos, me sugerían casi lo mismo, logrando que mi ansiedad no solo aumente, sino incluso llegar a preguntarme si no será demasiada osadía no solo llegar a la Sierra Nevada sino incluso a Bogota mismo. Para aumentar esta ansiedad ya en el Aeropuerto El Dorado, la persona que debía recibirme, no llego a tiempo así que me quede esperando en las puertas del mismo, hasta que se me acerca un tipo que tenia toda la cara de policía o algo que ver con la seguridad y me dice si quiero ir a un hotel. Le respondo que no, que estoy esperando a una persona que me recogerá y me pregunta que había venido a hacer a Colombia. Haciendo caso omiso a las recomendaciones recibidas por todo el mundo, le comento los motivos y el me explica que es miembro de seguridad del estado y que debo tener cuidado de no ir con cualquier persona que hace poco secuestraron en el Aeropuerto a un grupo de extranjeros. Vaya recibimiento!.
Felizmente me recogieron y luego de un cálido recibimiento y un almuerzo muy agradable me alojaron en una casa del barrio de Santa Bárbara, zona residencial muy elegante de Bogota. Luego de las explicaciones y las coordinaciones de ultima hora sobre el viaje que realizaríamos al día siguiente hasta la ciudad de Valledupar, me retire a descansar no sin sentirme por decir lo menos, inquieto.
Al día siguiente, muy temprano nuevamente nos dirigimos al aeropuerto pero esta vez para coger un vuelo interno que nos llevara hasta Valledupar, ciudad ubicada a una hora aproximadamente en el norte colombiano.
Si bien los controles de seguridad y el tema cambiario que exige llenar formularios y poner sus huellas digitales cada vez que uno necesita dinero colombiano resultan un poco fastidiosos, es comprensible dada la situación. Aparte de estos dos temas, el vuelo por Avianca , el trato de la gente y lo bien que se expresan, fueron por decir lo menos impecables. Sin duda los Colombianos son lo que hablan mejor en toda Latinoamérica. Ya en Valledupar, capital del Departamento del Cesar, la cosa empezó a ponerse por decir lo menos interesante. Para empezar con pie derecho nuestra aventura, nos recibió una cálida ciudad con unos 32 grados de temperatura. Nos dirigimos a un Hotel, llamado Vajamar que por unos 40 dólares te ofrece un servicio muy por encima del costo. En la calle la ciudad es bonita y tiene todo lo que uno puede necesitar, teniendo en cuenta que se esta en una ciudad de mediano tamaño. Por unos 20 dólares diarios uno puede alimentarse bien sin ningún problema. Lo que si me llamo la atención es que a diferencia de nosotros que estamos a acostumbrados a usar shorts mas aun cuando estamos en zonas cálidas, aquí nadie los usa. El motivo no lo se.
La razón de mi viaje a Colombia, fue el de evaluar el potencial que tienen algunas comunidades indígenas así como grupos de agricultores y posteriormente ayudarles a introducir el cultivo de nuevos productos con mercado en el Japón, logrando con esto mejorar sus condiciones de vida. Previamente hay que trabajar en elaborar un plan de cultivo así como mejorar parámetros de cultivo y post cosecha a fin de adaptarlos a los parámetros requeridos en un mercado tan rentable, serio y a la vez tan exigente como el japonés. Iniciar la exportación de sus productos naturales con valor agregado al mercado japonés, como forma de elevar sus ingresos, son trabajos que realizamos.
Como especialista en temas de revalorización de recursos naturales y botánica aplicada, con 14 años de experiencia realizando esto por todo el mundo, conozco el enorme potencial que tiene Colombia en este campo y lo poco que aun se ha hecho hasta la fecha. Esta fue mi mayor motivación para decidirme a viajar hasta este lugar. El tema del aprovechamiento de los recursos naturales nativos deben estar en toda agenda de desarrollo mas aun si se tiene en cuenta el potencial que tienen países como Colombia. A través del desarrollo de estos productos se encuentra sin duda, la llave para el mejoramiento de economías deprimidas. Hay que aprovechar el momento y no perder de nuevo el tren de la historia. Hay que tener en cuenta que hoy en día los países mas ricos del planeta son sociedades plenamente concientizadas en los temas ecológicos tal es así que viven, duermen y se alimentan pensando en la capa de ozono, los productos orgánicos y la conservación del medio ambiente. Estas sociedades reciben hoy en día con los brazos abiertos estos productos y Colombia no debe perder esta oportunidad. El tema de la concientizacion ecológica pasa también por lograr que los que están al frente de los diferentes estamentos involucrados conozcan realmente cual es el verdadero potencial y mas importante aun, que es lo que debe hacerse con ellos para que estos se conviertan en fuente generadora de recursos económicos. Esto es lo que nosotros tratamos de lograr, ayudando a comunidades deprimidas a colocar sus productos en el mercado japonés.
Retomando la crónica de mi viaje debo decir que me sorprendió muy gratamente las condiciones y la mística del pueblo Arhuaco y el potencial que estos tienen tanto en recursos como en terrenos. A través de este viaje pude entender y redescubrir un hermoso país que a partir de hoy, tratare de difundir. Como no enamorarse de este país cuando uno viaja por los llanos; visita sus cultivos de flores; el valle cafetero; goza de gente tan cálida y amable y ve sus hermosas playas. Todos estos, son atractivos mas que suficientes para animarse a visitar Colombia. Como dicen las autoridades, no hay mejor momento que este.

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